Aunque pueden compartir síntomas como la tos y el malestar general, la alergia respiratoria y el coronavirus no tienen nada qué ver. Tampoco puede confundirse con un catarro.

Diferencias entre la alergia respiratoria y el coronavirus: nuestro alergólogo en Barcelona te explica

Aunque pueden compartir síntomas como la tos y el malestar general, la alergia respiratoria y el coronavirus no tienen nada qué ver. Así lo indica nuestro alergólogo en Barcelona tranquilizando a los pacientes que ven con preocupación cómo ha coincidido la propagación del SARS-CoV-2 con el comienzo de la primavera, época caracterizada por las alergias al polen. Otro factor inquietante para muchas familias es el encierro que ha supuesto la alerta sanitaria por coronavirus, ya que en casa hay alérgenos desconocidos que pueden desatar diferentes síntomas. ¿Cómo diferenciar, entonces, un cuadro vírico asociado al COVID-19 de otro que simplemente sea un catarro o una gripe común? ¿Qué debe hacer un paciente alérgico con asma en las condiciones actuales? Nuestro alergólogo en Barcelona responde:

Diferencias entre coronavirus y gripe

Lo primero que hay que saber es que los coronavirus son una familia de virus que causan infecciones respiratorias en los seres humanos. El coronavirus descubierto a finales del año pasado en China se ha denominado SARS-CoV-2 y es el responsable de la enfermedad conocida como COVID-19.

Sus síntomas son fiebre, tos seca, cansancio general y, en algunos casos, congestión y secreción nasal o dolor de garganta. De ahí que la primera conclusión que podemos sacar es que coronavirus y gripe se parecen mucho. La diferencia radica en su alta capacidad de contagio. Se calcula que una persona infectada con gripe contagiará a 1,3 personas más; mientras que una persona con COVID-19 infectará a 3 más. También hay que tener en cuenta que muchos pueden portar el virus, seguir asintomáticos y transmitirlo a través de las secreciones nasales o la saliva. De ahí la importancia de seguir las instrucciones de las autoridades sanitarias y mantener la cuarentena por el tiempo indicado para evitar el colapso de los hospitales.

Nuestro alergólogo en Barcelona insiste en la necesidad de medir la temperatura corporal en cuanto se tengan síntomas de gripe, porque solo se puede considerar fiebre a partir de los 38ºC. Como decíamos, la tos seca y el malestar también pueden ser indicadores de la presencia del virus, por lo que es importante llamar a los servicios sanitarios para que sean ellos quienes determinen las medidas a seguir, según cada caso.

Diferencias entre coronavirus y catarro

Insistimos en que la fiebre es un síntoma presente en todas las personas infectadas con COVID-19 y, por tanto, un catarro común no puede confundirse con este virus porque la alta temperatura en el cuerpo no está presente. En un catarro se presentan congestión nasal, estornudos y, en algunos casos, tos, que desaparecen en 6 o 7 días con reposo y buena hidratación.

Coronavirus y alergia respiratoria

Llegados a este punto, nos encontramos con pacientes que presentan estornudos, secreciones nasales y picor en la nariz, síntomas típicos de una alergia respiratoria y que tampoco pueden confundirse con COVID-19 porque, en la alergia no hay fiebre. La congestión nasal durará tanto tiempo como el paciente esté en contacto con el alérgeno que le afecte.

La primavera, como ya sabemos, es época de alergias asociadas con la polinización pero es probable que haya personas que desconozcan los síntomas y los relacionen con el virus que tiene en vilo al mundo. Pues bien, una alergia respiratoria asociada al polen se manifiesta con picor nasal, ocular y/o de la garganta, mocos y estornudos. Una alergia primaveral puede resultar bastante molesta porque afecta la vida cotidiana mientras la persona está en contacto con el polen, pero mejora bastante con el uso de antihistamínicos y antialérgicos.

Pacientes alérgicos con asma

A los pacientes con asma se les recomienda seguir con su tratamiento habitual y con las precauciones que tomarían normalmente ante cualquier virus que afecte las vías respiratorias. Es decir, una persona asmática, alérgica o no, puede seguir su vida normal con el inhalador que le haya prescrito su médico y obedeciendo las medidas sanitarias que obligan al confinamiento y a mantener una distancia prudente de, al menos, un metro de las demás personas cuando salga a la calle por causas justificadas.

Alergias en medio del aislamiento preventivo

Además del polen en primavera, hay otros alérgenos comunes como los ácaros del polvo que pueden ser especialmente molestos en estas semanas de aislamiento preventivo. Cuando una persona manifieste estornudos frecuentes y picor en la nariz mientras permanece en casa, es muy probable que su cuerpo esté reaccionando ante los ácaros. La limpieza rigurosa de todos los rincones de la casa es fundamental en esta época, ya no solo porque el aislamiento nos obliga a permanecer encerrados sino porque la Organización Mundial de la Salud ha insistido en que la desinfección de superficies y manos es la principal herramienta contra la propagación del SARS-CoV-2. Los libros, los peluches, los cojines y los colchones pueden acumular ácaros que causen alergias. Una buena ventilación y limpieza regular será suficiente para combatirlos. Los hongos de la humedad también pueden ser alérgenos. Ventilar es fundamental en estos casos y, en la medida de lo posible, evitar permanecer mucho tiempo en la estancia o habitación donde haya una humedad.

Como puedes ver, la fiebre es el factor diferencial entre el coronavirus y la alergia respiratoria. Si tu temperatura sube por encima de 38ºC y manifiestas tos seca y malestar, puede ser que estés ante una gripe o ante una infección por SARS-COV-2. Por eso es importante consultar con los servicios sanitarios para tomar medidas acordes con la situación.